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Más allá del 8M: Hacia la ‘Internacional Feminista’ – Beyond 8M: Towards the ‘Feminist International

Bajo el lema “poner la vida en el centro”, las feministas estamos bosquejando otros horizontes posibles. En los últimos meses, los contactos y encuentros internacionales entre procesos locales y territoriales se han multiplicado. Tras dos años y medio de movilización constante, se palpa en el movimiento la voluntad de generar espacios de encuentro y reflexión colectiva, que nos permitan trazar estrategias y pensar juntas cuáles deben ser los siguientes pasos. Lo que aquí planteamos es la necesidad de ir más allá de las prácticas de resistencia y pasar a la ofensiva: ha llegado el momento de hacer realidad el internacionalismo feminista.  [1] Seguiremos trabajando y urdiendo colectivamente nuestra femitelaraña global, acuerpándonos y asambleándonos tanto virtualmente como en encuentros transnacionales.

Este 2019 poco antes del 8M, feministas de todo el mundo dieron a luz este manifiesto que fue compartido en varios idiomas en diferentes medios:

Más allá del 8M: Hacia la ‘Internacional Feminista’

Por tercer año consecutivo, la nueva ola feminista transnacional convoca a un día de movilización global para el 8 de marzo: huelgas “legales” en el trabajo asalariado –como las cinco millones de huelguistas del 8M de 2018 en España– y miles más el mismo año en Argentina e Italia; huelgas “salvajes” de las mujeres sin derechos laborales ni protección social; huelgas del cuidado y del trabajo no remunerado; huelgas estudiantiles, pero también boicots, marchas, y bloqueo de calles. Por tercer año consecutivo, mujeres y personas queer en todo el planeta se movilizan contra los feminicidios y contra todas las formas de violencia de género, por la autodeterminación de los cuerpos y por el acceso al aborto seguro y gratuito, por iguales salarios para iguales trabajos, por sexualidades libres, pero también contra los muros y las fronteras, el encarcelamiento en masa, el racismo, la islamofobia y el antisemitismo, el despojo de las comunidades indígenas y la destrucción de los ecosistemas y el cambio climático. Por tercer año consecutivo, el movimiento feminista nos da esperanza y una visión de un futuro mejor en un mundo que se desmorona. El nuevo movimiento feminista transnacional es impulsado desde el Sur, no solo en un sentido geográfico sino en un sentido político, y se nutre de cada territorio en conflicto. Esta es la razón por la cual es anticolonial, antiracista y anticapitalista.

Vivimos un momento de crisis general. Esta crisis no es solo económica; es también política y ecológica. Lo que nos jugamos en esta crisis es nuestro futuro y nuestras vidas. Las fuerzas políticas reaccionarias están creciendo y se presentan a sí mismas como la solución de la crisis. Desde Estados Unidos a Argentina, de Brasil a India, Italia y Polonia, los gobiernos de extrema derecha y los partidos políticos construyen muros y vallas en las fronteras, atacan libertades y derechos LGBTQ+, niegan a las mujeres autonomía sobre sus cuerpos y promueven la cultura de la violación, todo en nombre de un retorno a los “valores tradicionales” y con la promesa de proteger los intereses de las familias de los sectores dominantes. Su respuesta a la crisis neoliberal no es abordar la raíz de sus causas, sino apuntar contra las más oprimidas y explotadas de entre nosotras.

La nueva ola feminista es la primera línea de defensa frente al ascenso de la extrema derecha. Hoy, las mujeres están liderando la resistencia a los gobiernos reaccionarios en varios países.

En septiembre de 2018, el movimiento “Ele Não” reunió a millones de mujeres que se levantaron contra la candidatura de Jair Bolsonaro, quien se ha convertido en todo el mundo en el símbolo de los planes de la ultra derecha para la humanidad y en el catalizador de las fuerzas reaccionarias en América Latina. Las protestas se dieron en más de trescientas ciudades de Brasil y en todo el mundo. Hoy Bolsonaro está librando una guerra contra los pobres, mujeres, personas LGBTQ+ y las comunidades negras. Ha promulgado una reforma de la seguridad social draconiana y relajado las leyes de control de armas. Los feminicidios están disparándose en un país que ya en 2018 tuvo uno de los índices más altos del mundo, y donde el 70% de las mujeres asesinadas eran negras. En 2019 ya se han producido 126 feminicidios. El movimiento feminista en Brasil está respondiendo a estos ataques y se prepara para movilizar el 8M y el 14M, en el aniversario del asesinato político de Marielle Franco, mientras circula la información de los fuertes lazos entre los hijos de Bolsonaro y uno de los integrantes de la milicia responsable del asesinato.

De modo similar, “Non Una di Meno” en Italia es hoy el único movimiento organizado confrontando con las políticas misóginas y antimigrantes del gobierno derechista de la Liga y Cinco Estrellas. En Argentina, es también el movimiento feminista el que lidera la resistencia contra las políticas neoliberales del Gobierno de Macri. Y en Chile, el movimiento feminista está peleando contra la criminalización de las luchas indígenas y el sexismo sistemático de un sistema educativo carísimo.

El movimiento feminista está también redescubriendo el significado de la solidaridad internacional y la iniciativa transnacional. En los últimos meses, el movimiento feminista argentino usó el evocativo nombre de “Internacional Feminista” para referirse a las prácticas de solidaridad internacional reinventadas por la nueva ola feminista, y en varios países, como Italia, el movimiento está discutiendo la necesidad de encuentros transnacionales para coordinarse mejor, compartir miradas, análisis y experiencias.

Frente a una crisis global de dimensiones históricas, las mujeres y las personas LGBTQ+ nos estamos levantando con el reto de articular una respuesta global. Después del próximo 8 de marzo, ha llegado el momento de que el movimiento vaya un paso más allá y pase a convocar encuentros y asambleas transnacionales: para convertirnos en el freno de emergencia capaz de parar el tren capitalista que corre desbocado, conduciendo a la humanidad y al planeta en que vivimos hacia la barbarie. [2]

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Beyond 8M: Towards the ‘Feminist International’

For the third consecutive year the new transnational feminist wave has called for a day of global mobilization on 8 March: legal strikes from waged work – like the five million strikers of 8 March, 2018 in Spain and the hundreds of thousands the same year in Argentine and Italy; wildcat strikes for women with no labor rights and protections, strikes from care and unpaid work; students’ strikes, but also boycotts, marches, and street blockades. For the third consecutive year women and queer people around the globe are mobilizing against femicides and all forms of gender violence, for bodily self-determination and access to safe and free abortion, for equal pay for equal work, for a liberated sexuality, but also against walls and borders, mass incarceration, racism, Islamophobia, and anti-Semitism, the dispossession of indigenous communities, and the destruction of ecosystems and climate change. For the third consecutive year, the feminist movement is giving us hope and a vision for a better future in a crumbling world. The new transnational feminist movement is shaped by the South, not only in a geographical sense, also in a political sense, and is nurtured by each region in conflict. This is the reason why it is anti-colonial, anti-racist and anti-capitalist.

We are living in a moment of general crisis. This crisis is by no means just economic; it is also political and ecological. What are at stake in this crisis are our future and our lives. Reactionary political forces are growing and presenting themselves as the solution to this crisis. From the USA to Argentina, from Brazil to India, Italy, and Poland, far-right governments and political parties erect walls and border fences, attack LGBTQ+ rights and freedoms, deny women their bodily autonomy and promote rape culture, all in the name of a return to “traditional values” and of the promise of protecting the interests of majority ethnicity families. Their answer to the neoliberal crisis is not to address its root causes, but to target the most oppressed and exploited among us.

The new feminist wave is the first line of defense to the rise of the far-right. Today, women are leading the resistance to reactionary governments in a number of countries.

In September 2018, the movement “Ele Não” gathered millions of women who stood up to the candidacy of Jair Bolsonaro, who has now become a worldwide symbol for the far-right’s plans for humanity and the catalyst for reactionary forces in Latin America. The protests occurred in more than three hundred cities in Brazil and all over the world. Today, Bolsonaro is waging war on the poor, on women, and on LGBTQ+ and Black communities. He has passed a draconian social security reform, and relaxed gun control laws. Femicides are skyrocketing in a country that already in 2018 had one of the highest numbers of femicides in the world, 70% of assassinated women being black. 126 femicides have already occurred in 2019. The Brazilian feminist movement is responding to these attacks and preparing to mobilize on 8 March and again on 14 March, the anniversary of the political assassination of Marielle Franco, while information is emerging about the strong ties between Bolsonaro’s sons and one of the militia-men responsible for her murder.

Similarly, Non Una Meno in Italy is today the only organized movement responding to the misogynistic and anti-immigrant policies of the rightwing Northern League and Five Stars government. In Argentina, women have led the resistance against the rightwing neoliberal policies of Macri’s government. And in Chile, the feminist movement is fighting against the criminalization of indigenous struggles and the systematic sexism of a very expensive education.

The feminist movement is also rediscovering the meaning of international solidarity and transnational initiative. In the past months the Argentinian feminist movement has used the evocative name of “Feminist International” to refer to the practice of international solidarity reinvented by the new feminist wave, and in a number of countries, like Italy, the movement is discussing the necessity of transnational meetings to better coordinate, share views, analyses, and practical experiences.

In the face of a global crisis of historic dimensions, women and LGBTQ+ people are rising to the challenge and staging a global response. After the upcoming 8 March, the time has come for taking our movement a step further and calling for transnational meetings and assemblies of the movements: for becoming the emergency brake capable of stopping the capitalist train running at full speed, and hurtling all humanity and the planet we live in, toward barbarism. [3]

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Nuria Alabao (periodista y activista, Estado español)

Cinzia Arruzza (coautora de Feminismo para el 99%. Un manifesto, Estados Unidos)

Monica Benicio (activista de derechos humanos y compañera de Marielle, Brasil)

Tithi Bhattacharya (coautora de Feminismo para el 99%. Un manifesto, Estados Unidos)

Julia Cámara (Comisión estatal del 8 de marzo, Estado español)

Jupiara Castro (Núcleo de Consciência Negra, Brasil)

Lucia Cavallero (Ni Una Menos, Argentina)

Verónica Cruz Sanchez (activista de derechos humanos, México)

Angela Y. Davis (fundadora de Critical Resistance, Estados Unidos)

Marta Dillon (Ni Una Menos, Argentina)

Zillah Eisenstein (International Women’s Strike, Estados Unidos)

Luna Follegati (filósofa y activista, Chile)

Nancy Fraser (coautora de Feminismo para el 99%. Un manifesto, Estados Unidos)

Verónica Gago (Ni Una Menos, Argentina)

Sonia Guajajara (Articulação dos Povos Indígenas do Brasil, Brasil)

Kavita Krishnan (All India Progressive Women’s Association, India)

Andrea Medina Rosas (abogada y activista, México)

Morgane Merteuil (activista feminista, Francia)

Tatiana Montella (Non Una di Meno, Italia)

Justa Montero (activista feminista, Estado español)

Antonia Pellegrino (escritora y activista, Brasil)

Enrica Rigo (Non Una di Meno, Italia)

Paola Rudan (Non Una di Meno, Italia)

Amelinha Teles (União de Mulheres de São Paulo, Brasil)

 

[1] https://vientosur.info/spip.php?article14644
[2] https://ctxt.es/es/20190306/Politica/24743/Cinzia-Arruzza-Tithi-Bhattacharya-Nancy-Fraser-feminismo-anticapitalista-99.htm
[3] https://www.internacionalfeminista.org/english