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¿Qué es la huelga feminista?

Desde el movimiento feminista, tomamos la decisión de iniciar un proceso que nos lleve a una huelga de mujeres el 8 de marzo de 2018. Huyendo del modelo de huelga prototípico, queremos desbordar el modelo de huelga, planteamos la necesidad de parar todas las mujeres, a todos los niveles, huelga de cuidados, huelga de consumo y huelga laboral. Porque entendemos que el mundo no funciona sin nosotras, pero que no sólamente estamos explotadas en el mundo laboral, nuestros cuidados son necesarios para mantener millones de personas, nuestro consumo marca el día a día de los mercados en los barrios, por ello, queremos pararlo todo y demostrar al mundo, a los gobiernos, a la sociedad: que somos imprescindibles.

Y como queremos pararlo todo, queremos parar todas, desde la interseccionalidad, entendiendo las diferentes realidades que nos atraviesan a cada una, migrantes, estudiantes, bolleras, periodistas, cocineras, amas de casa, trans, autónomas, artistas, médicas, abogadas, diversas, queremos poder parar todas, necesitamos estar todas. Entendemos que construir y organizar una huelga es un proceso largo, en el que queremos ser todas las mujeres, de todas las realidades vitales y materiales, para así, hacer del proceso hacia la huelga, un proceso lo más diverso e integrador posible.

Nosotras entendemos que el día 8 de marzo es importante, pero más importante es aún, el proceso que estamos llevando a cabo para alcanzar ese día, feministas de todas las realidades, de diferentes lugares, de diversos pensamientos, estamos unidas contra el patriarcado y dispuestas a dar la batalla para construir una vidas mejores.

¿Por qué una huelga feminista?

Durante los últimos años, el movimiento feminista internacional, ha ido realizando diferentes paros para reclamar sus derechos contra el heteropatriarcado. Nosotras nos proponemos parar para reclamar nuestra soberanía y nuestro derecho a tener el control sobre nuestras vidas. Queremos denunciar la precariedad patriarcal que nos atraviesa vitalmente, que nos violenta en nuestro día a día, y que nos impide desarrollarnos plenamente en nuestras vidas. Por ello pretendemos abordar la huelga feminista en base a cuatro ejes:

Laboral: queremos parar en nuestros curros, porque el patriarcado y el capital forman una alianza criminal, que, a través de la división sexual del trabajo nos condena a curros precarios, peor pagados, no remunerados, invisibles e ilegales. Sufrimos una brecha salarial del 23%, la compatibilización solo se aplica sobre nosotras, el acoso laboral es una realidad cotidiana en nuestros trabajos, el techo de cristal nos impide progresar. Exigimos que se aplique la perspectiva de género en nuestros convenios laborales y que se elimine la brecha salarial, que se respete y se dignifique nuestro trabajo.

Estudiantil: queremos parar también en nuestras aulas para exigir una educación pública, laica y feminista y de calidad. Recibimos una educación con contenidos patriarcales, donde se nos oculta a mujeres referentes, sin embargo, no somos una excepción, somos la constante que ha sido callada. Nuestras aulas no son espacios seguros donde expresarnos libremente, recibimos una educación sexual marcada por la heteronorma y que no tiene en cuenta el placer femenino. Por todo ello, exigimos que se impulse una formación con currículos feministas donde se transversalice la perspectiva de género en todas las disciplinas. También queremos que se respete nuestro derecho a una educación afectiva y sexual libre de estereotipos heteropatriarcales y normativos. Una educación sexual que nos eduque en la diversidad, sin miedos, sin complejos y sin reducirnos a objetos.

Cuidados: queremos parar para que los cuidados no recaigan solamente en nosotras. Las mujeres estamos obligadas a ser cuidadoras, como algo inherente a nuestro género. Nuestro trabajo reproductivo queda invisibilizado y desvalorizado por el sistema, por ser un trabajo que únicamente pertenece al ámbito de las mujeres. La contradicción capital – vida nos ahoga en nuestro día a día. Somos nosotras las que cuidamos constantemente, a nuestras familias, parejas, compañeros de trabajo, amigos, a todos los que giran a nuestro alrededor. El sistema colapsaría sin nuestro trabajo cotidiano de cuidados. Queremos parar de cuidar pero, por otro lado, también queremos reivindicar los cuidados en sí mismos, visibilizarlos, concienciar en torno a ellos, para así, poder redistribuirlos y evitar que recaigan en su totalidad sobre nosotras, impidiendonos continuar y luchar por nuestro proyecto vital.

Consumo: las mujeres gestionamos buena parte de los consumos, especialmente los domésticos, y queremos hacer valer nuestra fuerza colectiva como consumidoras. Nos vemos constantemente bombardeadas por una publicidad sexista específicamente dirigida hacia nosotras, que nos somete a unos estereotipos de género, con los cuales las feministas estamos decididas a romper. Para ello, no solamente debemos plantear el dejar de consumir, sino  también construir un consumo alternativo, que respete nuestros derechos y nuestras vidas. Queremos parar de consumir para demostrar que sin nosotras no funcionan los mercados de nuestros barrios, pueblos y cuidados, no habrá fruteras, no habrá carniceras y no habrá consumidoras.

Desde el 8 de marzo de abril de 2017, cientos de mujeres hemos empezado a construir un proceso que nos llevará hacia una huelga feminista, queremos estar todas, queremos llegar unidas y queremos hacerlo juntas. Te animamos a seguir nuestro proceso hacia la huelga feminista luchando por una sociedad libre de heteropatriarcado.